Los días pegado al teléfono

Olvidé mencionar en las entradas anteriores que la ronda de pruebas y entrevistas comenzó a finales del pasado noviembre.

Pues bien, el día de la entrevista telefónica llegó, generalmente suelen dejar una semana de espacio entre prueba y prueba. Cómo no, pasé varios días acudiendo a la página web de Amazon para extraer la mayor cantidad de información que me sirviera de ayuda de cara a la entrevista. No solo revisé aspectos técnicos y relacionados con la traducción sino que también leí los principios de la empresa y sus valores de arriba abajo, así como información sobre su creación o sobre la localización de sus sedes y centros de operaciones. Es decir, cualquier información será válida siempre que se use de forma adecuada.

La duración de las entrevistas suele ser de unos treinta minutos aunque no es una regla general; supongo que unas duran más que otras y esto solo depende del entrevistador y de cómo se desarrolle la propia prueba. Por lo general las pruebas se basan en competencias, lo que quiere decir que, más que conocer a fondo el currículum profesional del candidato, girarán en torno a las capacidades del candidato y a cómo éste se desenvuelve en diversas situaciones. Y hasta ahí puedo leer.

Pasada esta primera entrevista telefónica se me ofreció elegir de nuevo una fecha para la siguiente entrevista, también telefónica. De nuevo, la entrevista siguió el mismo formato que la anterior, salvo que las preguntas variaron ligeramente tal y como cabía esperar.

Llegados a este punto he de decir que lo más importante de cara a la entrevista es intentar mantener la calma y estar seguro de sí mismo. Si hemos llegado hasta esa fase del proceso por algo será; así que hay que pensar en positivo, aunque nos cueste.

Ni que decir tiene que las entrevistas son una ocasión única (nunca mejor dicho) para ser un poco narcisistas y hablar de nosotros mismos como si fuéramos nuestra propia abuela. Sed creativos, no valen respuestas que parezcan sacadas de una plantilla de cualquier blog. Sed honestos y, sobre todo, humildes. Mostrad ganas de aprender y de enseñar lo que sabéis y aportar nuevas ideas (siempre que las vayáis a aportar).

Otro consejo es que, antes de cada entrevista, nos preparemos una lista mental (o escrita) con las preguntas que queramos hacer. No vale el “pues es que me ha quedado todo clarito” o el “de momento no tengo nada que preguntar”; repito, no vale. Como tampoco vale hacer preguntas del tipo “¿qué tal es la oficina?” o “¿cuánto cobraré?” nada más comenzar la entrevista. Hay que intentar, de nuevo, mostrar un cierto punto creativo y realizar preguntas “con chicha”, lo que convierte al proceso de documentación previo a la entrevista en un factor clave para destacar entre los demás candidatos.

Si se llevan a cabo todos estos pasos seguramente pasar al siguiente nivel estará asegurado, es decir, la entrevista en persona; aunque sobre este tema ya hablaremos en la siguiente entrega.

¡Sed buenos y feliz domingo a todos, especialmente a los que hayan resucitado después de un sábado de excesos!

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2 comentarios en “Los días pegado al teléfono

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